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La Ceiba, el árbol sagrado de los mayas

Posted: 2010-12-09

Símbolo de vida, perpetuidad, grandeza, bondad, belleza, fuerza y unión, la ceiba, un árbol gigante, común en casi toda América, entró al “mundo divino” desde tiempos precolombinos, cuando tenía especial importancia, pues los nativos acostumbraban celebrar sus ritos bajo su follaje, considerándolo sagrado.


Una antigua ceiba

Para los antiguos mayas, la ceiba representaba la comunicación entre el cielo y el inframundo, en tanto en la actualidad, sus descendientes la respetan como sinónimo de sabiduría y resistencia.
Significaba además el sostén del universo y expertos atribuyen la creencia a que sus ramas están muy cercanas al cielo, el tronco radicado donde vivimos y la raíz en el inframundo, mientras otro enfoque de la cosmogonía maya aduce que abre sus ramas mayores hacia los cuatro puntos cardinales, y de esta manera se une a la cuádruple deidad que rige los vientos y las lluvias.
Por otra parte, sus raíces dividen el mundo inferior, donde moran los espíritus, además determina los rumbos en el mundo físico y divide las estancias de los dioses. En Cuba existe un monumento nombrado El Templete, construido en 1828 en el sitio que se supone se celebró la primera misa y el primer cabildo en La Habana en el año 1519.
Circundando al Templete se localiza una ceiba vinculada con una tradición. pues a las 12 de la noche de cada 15 de noviembre, al recibir la fecha del 16, aniversario de la ciudad habanera, los asistentes al lugar suelen dar tres vueltas en silencio al árbol y pedir un deseo, con el ánimo de una pronta realización.
Pero creencias aparte, lo real es que la Ceiba Pentandra Gaertin, su nombre científico, es uno de los árboles más grandes de la América tropical, puede alcanzar hasta 50 o más metros de altura y su tronco y follaje abarcan hasta mil 600 metros cuadrados de superficie.


La flor de la ceiba

Su fruto produce algodón silvestre llamado “kapoc”, muy utilizado en el mundo, fundamentalmente en chalecos salvavidas por su mejor flotabilidad y repelencia al agua, y a su vez la semilla se emplea en la producción de aceite comestible y jabones.
La fibra de la ceiba es corta, suave, lustrosa y elástica, comercialmente demandada, pues resulta ideal para rellenar almohadas, cojines, colchones y tapizar muebles.
Por la carencia de sustancias nutritivas está desparasitada y debido a la facilidad para quemarse se emplea en piezas de pirotecnia, además de que como no causa alergias, con frecuencia forma parte del relleno de colchones y almohadas para uso de personas asmáticas y sensibles a la lana y plumas.
Todo ello corrobora la sabiduría de los mayas al catalogar la ceiba como un árbol sagrado.